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¿Hay igualdad de género en la industria musical? Parte 2

Después de analizar la presencia de mujeres en los escenarios de salas y festivales en la primera parte de esta entrada, vamos a ahondar ahora en la situación de las que trabajan en la parte operativa de la industria musical: técnicas de sonido e iluminación, montadoras, promotoras, tour y stage managers, responsables de logística, etc.

No hace tanto, si una mujer entraba en una sala de conciertos durante la producción de un show, todo el mundo asociaba instantáneamente que se traba de una camarera, la novia de alguien o una grupi. Esto es fruto de muchísimos años de tradición y educación masculinizada y por fin, después de otros tantos años de lucha y concienciación, es cada vez más fácil ver equipos de trabajo mixtos, compuestos por hombres y mujeres que valoran el trabajo de unos y otras sin tener en cuenta su sexo.

Siempre les digo a mis hijas que intenten vivir en un mundo donde los hombres no les expliquen cómo son o tendrían que ser las mujeres.” (Caitlin Moran, “Cómo ser mujer”)

Aún hoy muchas mujeres todavía miden sus logros comparándolos con los de los hombres y tomando los éxitos de ellos como objetivo. ¿No sería maravilloso valorar los éxitos a secas, sin contraponerlos al género? Y si esto suena demasiado utópico, ¿no sería genial al menos tener modelos femeninos en los también poder que fijarse?

Intentemos responder con dos ejemplos.

Uno de nuestros proyectos de mayor envergadura de 2018 fue la producción integral de la gira Operación Triunfo 2017. A su paso por 18 ciudades de toda España, la producción movilizó equipos de más 100 personas con un 40% de mujeres de diversas edades, procedencias y en diferentes puestos.

A nivel global encontramos geniales iniciativas como Girls I Rate, una plataforma de visibilización y networking donde mujeres de todo el mundo conectan para apoyarse entre ellas, potenciar sus carreras musicales y crear proyectos donde otras profesionales puedan desarrollarse y sentirse cómodas. Si bien se centra en nutrir las carreras de sus afiliadas, de múltiples nacionalidades y edades desde los 16 hasta los 30 años, son hombres y mujeres quienes ofrecen charlas, cursos, campamentos y seminarios para orientar y apoyar a las chicas que están empezando.

Girls I Rate

Foto: girlsirate.com

Por encima de sus objetivos formativos y laborales tienen una meta final muy clara: la disolución de la propia asociación. No debería hacer falta.

Pero hace falta. La situación para las mujeres en la industria de la música, como hemos visto, ha mejorado mucho (¡gracias feministas históricas, esto es por a vosotras!) pero la realidad es que tenemos que seguir peleando por algunas cosas. Seguimos obligadas a trabajar un poquito más duro para llegar a donde queremos llegar, a demostrar que valemos como profesionales, a equipararnos a los chicos e incluso a comportarnos como ellos para ganar un espacio de igualdad.

Sin embargo, somos optimistas.

No por suerte, sino por la lucha visibilizadora de muchas de nuestras compañeras alrededor del mundo, en la industria musical hay cada vez más mujeres referentes, casos de éxito con un valor propio altísimo y que rechazan comparaciones con sus homólogos masculinos. Y, sobretodo, iluminan el camino de las futuras stage managers, montadoras o técnicas de sonido que trabajarán para que nosotros (ya más viejitos) disfrutemos de los mejores shows en el futuro.

¿Está la industria musical realmente evolucionando? ¿O es otra víctima del purple washing?

Esta expresión, que podríamos traducir por “diluir en lila” o “lilear”, describe la práctica de usar el feminismo cuando viene bien, normalmente con el objetivos mercantilistas. El feminismo se ha puesto de moda: algo que siempre ha sido minoritario y muy cuestionado es de pronto una de las campañas más grandes de la industria de la moda por ejemplo. Las grandes marcas han descubierto este potencial y lo explotan con sus cada vez más numerosas camisetas con eslóganes como “todos deberíamos ser feministas” o “las chicas somos capaces de todo”.

¿Deberíamos estar contentas por haber extendido tanto la lucha que las marcas la hayan hecho suya o echarnos las manos a la cabeza por la banalización del contenido?

Concluimos nuestro análisis del papel de la mujer en la industria, que hemos realizado de forma realista e imparcial, con un veredicto optimista y positivo. A diferencia de otros sectores, como apuntábamos más arriba, las mujeres que ayudan a levantar nuestro mundo no son chicas de talla 34 con poca pinta de ser felices. Somos mujeres reales, con mil cuerpos, colores, ideas y músicas diferentes y, sobre todo, mujeres fuertes y felices. Y nos gustaría que todas nuestras compañeras del mundo se sientan igual.

Este artículo está escrito por una mujer y suscrito por todo el equipo Menos Que Cero.

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