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¿Hay igualdad de género en la industria musical?

Podríamos distinguir 3 estadios de conciencia: el primero sería que no haya apenas mujeres en los line ups como ha pasado hasta ahora; el segundo, darse cuenta de que no debería ser así; el tercero, hacer algo al respecto. Pues bien, en España ahora mismo vamos por el segundo: por suerte cada vez más sectores (público, promotores, instituciones, etc) empiezan a tomar conciencia de que si no hay mujeres encima de los escenarios, las que asisten de público no tendrán referentes que les motiven a coger un instrumento. Porque no lo olvidemos: es el factor aspiracional (y también inspiracional) el que mueve el mundo de la música. Y también el mundo en general.

Mujeres_festivales

Fuente: Ticketea 2017

Dos ejemplos que ilustran el largo camino que falta por recorrer: el Azkena Rock de 2017 reunió a 24 bandas en 3 escenarios durante dos días, y ni una sola mujer pisó el escenario. Cuando la concejala de EH Bildu Ane Aristi criticó el cartel de este festival que cuenta con 270.000€ de subvención pública, la gente se echó las manos a la cabeza esgrimiendo argumentos como que no se debía ‘contratar a bandas en función de sus genitales’ (sic). Cuando la cuestión de fondo es más simple: en el modo en el que está estructurada la industria musical hoy en día -con apenas representación femenina, excepto en el mundo del pop con escasa ropa- la mujer apenas tiene visibilidad, por lo que se crea un círculo vicioso que cada vez las expulsará más y más de la ecuación.

Pensemos en el Taylor Swift factor y lo fácil que sería revertir la situación si hubiera voluntad política, ciudadana y también empresarial (aunque fuera por interés). Cuantas más mujeres encima del escenario haya, más músicas aparecerán, así de simple. Lo que no puede ser es solicitar subvenciones por tratarse de un bien cultural que necesita ser protegido y después regir la contratación únicamente por las reglas del mercado.

Otro ejemplo: en el festival Territorios de Sevilla 2016 un grupo de mujeres que iban de público se dio cuenta de que de las 87 bandas confirmadas tan solo 9 tenían presencia femenina, así que decidieron crear una página reivindicativa en Facebook: Territorio de Nabos Sevilla 2016. Y su reivindicación es tan simple como efectiva: visualizar los porcentajes que maneja cada festival en su cartel. Los números se mueven entre el 3,52% del Alrumbo 2017 hasta el 40% del Monkey Week del mismo año (Una cifra que, por cierto, nosotros superamos en la sala La Nau recientemente). Si queréis datos más actualizados, los encontraréis en del colectivo Mujeres y Música donde aparecen festivales con un 99% de presencia masculina. Sí, queridos amigos, un enorme y orgulloso campo de nabos.

En 2017, con motivo del Día de la Mujer, El Perfil de la Tostada lanzó un ejercicio muy interesante titulado “Así serían los carteles de festivales si solo actuaran grupos femeninos”.  Y procedieron a borrar del cartel a las bandas en que no había una sola mujer. Echadle un vistazo al resultado, merece la pena (nunca mejor dicho).

Cartel BBK

© El Perfil de la tostada

Pero vayamos a lo práctico: ¿Qué se puede hacer al respecto? Muy fácil: no pagues por lo que no consideres justo, tu dinero es el que está financiando un tipo de programación u otra. Según un estudio de Ticketea publicado en 2017, de los 1,6 millones de entradas vendidas por la ticketera en España el año anterior, más de la mitad de las compradoras (el 55%) fueron mujeres. Pero a pesar de que el público es mayoritariamente femenino, las cosas son muy diferentes encima del escenario:

  • 192 de esos conciertos (77%) no tuvieron a ninguna mujer como artista o solista principal, o como miembro del grupo protagonista de la actuación.
  • Tan solo 25 de ellos (10%) estuvieron protagonizados por una artista solista o banda compuesta por mujeres.
  • El otro 13% (33 conciertos) tuvieron como protagonista a una banda musical o grupo en el que se incluía, al menos, una mujer.
Mujeres_conciertos

Fuente: Ticketea 2017

 

El éxito de las bandas femeninas, un arma de doble filo

En un sector tan machista / masculinizado como el actual, todavía tardaremos unos años en ver los resultados de las tendencias que avanzábamos arriba, pero ya son muchas las artistas que se han hecho un hueco en lo más alto de la industria por méritos propios: desde el abrumador directo de las californianas HAIM hasta la indescriptible mezcla de estilos de M.I.A. nutrida por su increíble historia personal (que pudimos descubrir en un sorprendente documental del pasado festival In-Edit) la tremenda voz de Brittany Howard al frente de Alabama Shakes o la inconmensurable puesta en escena de Florence & the Machine. Aquí no hay un techo de cristal como en las grandes empresas: si el proyecto funciona, no tiene límites. Quien vale, vale. Y el hecho de tratarse de propuestas menos frecuentes en ocasiones puede suponer una pequeña ayuda extra (si no que se lo digan a todas esas bandas que se rompen los cuernos ideando un nombre que la gente tienda a recordar, como nuestros queridos KAKKMADDAFAKKA).

En la otra cara de la moneda, están los recelos que genera el triunfo femenino y si no que se lo digan a Hinds: la misma tarde en que las madrileñas subieron sus 2 primeras canciones a Bandcamp, recibieron un mail de la prestigiosa revista NME interesándose por la banda, algo que muchos músicos llevan esperando toda su vida. Y a partir de ahí su música se escampó como la espuma en todo el mundo: su cuarto concierto lo dieron en Londres y el quinto en Berlín cuando Carlota aún andaba aprendiendo a tocar la guitarra. Su éxito internacional es innegable, tanto que han provocado un efecto hater del que ellas se tratan de justificar: Hinds ha juntado todo lo que España tiene para odiar: somos chicas, jóvenes, simpáticas… En el sector musical el fenómeno generó muchas incógnitas que todavía hoy salen a debate cada vez que son noticia: ¿han sido esos factores la clave de su éxito o lo ha sido la música? ¿Habrían aupado al éxito esos mismos factores de haberse tratado de una banda masculina? ¿Existe un determinado estereotipo al que deban ceñirse las bandas femeninas para triunfar?

El hecho de que se hayan consolidado asociaciones como MIM (Mujeres de la Industria de la Música) arrojan un rayo de esperanza a la hora de conseguir una representación más igualitaria en el sector. Los resultados tardarán en llegar, pero parece que estamos ante el inicio de un largo e ilusionante camino hacia una industria donde todos los géneros –no sólo los musicales- tengan las mismas oportunidades.

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